dilluns, 27 de setembre del 2010

De abrigos y bufandas a 20 grados

Paseando yo caliente y ríase la gente. Va, no, en serio, empieza ya el texto decento. Bueno vale. Y dirás, oye has escrito decento, con "o", en lugar de decente. Cierto es, pero ya me da pereza volver atrás, el lector me comprenderá.

Como decía, iba yo paseando por la calle -no lo decía explícitamente pero se sobreentendió, o eso espero-. Ahí, en pleno septiembre. A 21 graditos centígrados, ojo calor cuando acabamos de empezar el otoño. Y ahí, a 21 grados, un tipo con abrigo. Pero abrigo abrigo eh? (dos veces abrigo). De los de frío polar. Debía sudar el tipo lo que no está escrito, que no sé de donde viene la frase hecha, pero hecha está, no está escrito, pero sudar sudaria tela.

Al cabo de un rato, me crucé con una señora con un abrigo similar, y además con bufanda. De algodón (no la colonia, el material). A 21 grados, con abrigo polar y bufanda. Tócate los cojones mariloles.

Será esa gente que viste según el dia del año que sea. 27 de septiembre? Coño empezó el otoño, toca abrigo. Pero abrigo abrigo eh? (el doble abrigo de marras). Y bufanda. Da igual que llueva fuego del cielo, que caigan meteoritos ardiendo. Si esto es otoño toca ropa para el polo norte (el sitio, no el helado).

Esta gente es el auténtico cambio climático. Cambian su percepción del frío según el dia que sea del calendario, no según la temperatura que haga. Es como los viejales, pensionistas que te dan la mano, que para saber si tienen frío o calor, tocan el radiador CON LA MANO. Si está caliente, su cerebro les dice que estan bién. Si en cambio el radiador está frío, ellos también tendran frío. Con la mano. Todo vuelve, incluso los abrigos.

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